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lunes, 28 de marzo de 2011

...Trato...


Yo trato de vivir,
sin querer.
Yo trato de seguir,
sin saber porque.
Yo trato de morir,
y no puede ser.
Yo trato,
solo trato.
Y aunque no quiero vivir,
vivo por ti.
Y aunque no quiero seguir,
sigo por ti.
Lo que no quiero es morir,
sin estar junto a ti...

...jAcKiE...

sábado, 20 de noviembre de 2010

Karma

Todo resurgió una tarde de Noviembre,
la brisa trajo a mi tacto el calor de su piel.
Volvió a aparecer satisfaciendo mi hambre,
endulzando mis amargos labios con besos sabor miel.
Creía inesperado ese nuevo encuetro,
pero ahí estaba, junto a mí, frente a mí mirada,
palpitando nuestros corazones uno junto al otro,
evitando toda encrucijada con mi alma barada.
No podía evitar aquel extenso cuestionario.
Él estaba allí y para mi era un milagro.
Mil noches lo pensé luego de su despedida,
nunca aceptó mi corazón su partida.
Fué ilógico el dolor con el que pago mi amor,
realmente esperaba mas q aquella traición.
Podría haber inventado mil excusas razonables
antes de haber abandonado en mi este tumor desentrañable,
pero solo se limito a decir:" Me quedo con ella"
desgarrando en mi piel herida q no sella.
Ahí estaba, frente a mi; mi alma felíz.
Creí q volvió por mí y una vez más sonreí.
Una mirada y en mi creció la esperanza,
basto un beso para q algo en mí estallara.
Me invadía una vez mas la alegría,
agredecía que haya cruzado por mi vida.
Pero ahi estaba: "El Karma"
Ama a quien te ama.
Aún recuerdo que tanto sufrio aquel que me amaba
cuando le dije q sueñe que yo le poría ofrecer amor de mi alma.
Aquel por mi sufrió, lloró y desangró
y ahora lo repito yo por este otro que jamas me amó!
Le dije a uno que lo sueñe,
tal vez él soñó.
Ahora quien soñaba era yo
porque el a mí jamas volvió.
La brisa nunca trajo a mi el calor de su piel.
Yo nunca volvi a sentir sus labios sabor a miel...

domingo, 29 de agosto de 2010

...Una lagrima marca un recuerdo...


Un recordatorio de lo q tengo que hacer

y cuando callarme...

GUARDANDOME EN ALMA Y MENTE REPUDIOS Y LAMENTACIONES ...

que rara ves saldran a la luz

Por q mis labios son como una caja con candado.

La llave es mi corazon ...

Y guardo tanto Odio... Tristesa... Cariño ... Desprecio

y mas emociones y sentimientos q nunca pienso decir.

Me atragantare con mis malos momentos.

Pero una cosa es sierta ....NUNCA PARO DE HABLAR

y si estoy en silencio ,la deduccion es bastante facil para entenderla.

jueves, 26 de agosto de 2010

...Angeles caidos...


¿Quién está contando esta historia? Quién, te preguntas. O más bien, te preguntarías si pudieras, porque hace tiempo que no puedes articular una pregunta con tanta nitidez. Te acercas a tus nietas o a tu hija y te quedas balbuceando y sólo la rabia, la rabia de no poder poner una palabra detrás de la otra y preguntar la hora o el menú de la comida o quién tiene el periódico, sólo la rabia llega, no las palabras, y entonces aprietas los puños y te das media vuelta, gruñendo, balbuceando tu frustración, la frustración que ves en sus rostros, y entonces la buscas, te sientas a su lado en el jardín, con su mano entre las tuyas, y no necesitas hablar, porque ella hace tiempo que dejó de hablarte, pero te sientas a su lado, su pelo tan blanco y tan suave, y esos ojos grises que alguna vez te miraron con amor, su mano entre las tuyas, y todo está bien. Angela. Pero no puedes encontrarla, como si fuera un mal sueño, como si fuera un sueño más malo que el sueño diario de levantarte y ducharte y hacer como que lees el periódico que hace tanto que no entiendes. Sólo que hoy es peor, porque Angela no está en su cama, ni en el jardín, y no entiendes qué está pasando, ni quién mierda está contando esta historia. Y piensas, si es que piensas, que debe estar molesta contigo otra vez, y te preguntas, si es que puedes preguntarte, qué es lo que has hecho ahora, todas las culpas, todas las culpas arremolinándose ante la cólera sorda de tu Angela, que alguna vez te amó, y ahora te odia minuciosamente, tanto te odia, que se ha ido despegando del mundo de a pocos, y no oye y no mira, pero deja que te acerques y le des la comida en la boca y le pases los dedos por el pelo tan blanco y tan suave... y te preguntas, si todavía puedes articular una pregunta en tu mente, si eso es la paz, si ahora que ha pasado ese constante quejarse del color del cielo, de los muebles mal limpiados por las empleadas, de la carestía de la vida, del ruido que hacen los niños de la vecina, si esa mirada perdida de ahora que ya no hay quejas, es la paz... Pero si te lo preguntas, si puedes preguntártelo honestamente, también sabrás que no, que tal vez es una forma de la muerte. Pero no la muerte. Porque está a tu lado y puedes tener su mano entre las tuyas y darle de comer y pasar tus dedos por su pelo tan blanco y tan suave. Pero no, en este instante no está y no sabes quién está contando esta historia y no puedes preguntar dónde está tu Angela.Tus hijos, tus hermanos, todos piensan que ella no te puede perdonar aquella historia, lo de esa mujer que han convertido en innombrable, innombrables ella y la historia, pero no es así. Tu culpa es aún más antigua. No, no fue una infidelidad, ni muchas, ni la dedicación a tu trabajo, ni todas las cosas con las que han especulado durante años. No, nada de eso, y aunque ya no seas capaz de articularlo, tú lo sabes. Fue otra cosa. Fue haberla sacado de su patria, haberla traído a lo que nunca dejó de ser para ella "este país de indios", sin amigas, sin familia, a este lugar que nunca comprendió, ni aun después de haber parido cinco hijos en él. No podía entender que a tu hermana el apellido vasco no le impidiera decir groserías en una lengua de salvajes, no podía entender que tú pensaras que la india que trabajaba en la cocina tuviera derecho a comer los mismos alimentos que ella, no podía adaptarse a la altitud de las montañas ni a Ia humedad del mar y, aunque nunca lo dijera, no podía aceptar que sus hijos en el fondo le resultaran extranjeros. Y tú veías a tu dulce Angela amargarse y envejecer, y quejarse día tras día de los detalles más pequeños, sin atreverse nunca a gritarte a la cara que la sacaste de su tierra y la trajiste a este lugar incomprensible. Vale un Perú, había escuchado decir ella, como si valiera algo.... ella no podía imaginarse, tan jovencita, sin haber salido de un par de barrios de Madrid, lo que sería ser extranjera en esta tierra. Pero tú, tú tendrías que haberlo imaginado. Ahora ya no se queja y su rostro ha recuperado la dulzura. No habla, pero a veces, con la voz quebrada, una voz delgada como un hilo, canta "Qué bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas..." Y sus ojos a veces se ven tristes, pero parecen en paz. Y ahora, dónde está Angela ahora, es lo que preguntarías si pudieras.Te acercas a tu hija ensayando la pregunta en silencio, moviendo los labios, para poder articularla cuando estés frente a ella, pero ella se te adelanta y te arregla la corbata y te dice siéntate en la sala, papacito, ya va a empezar a venir la gente, y tú te quedas con la pregunta en los labios, quién carajo está contando esta historia, y ella te lleva hasta un sillón y te sienta y tú no protestas porque hace tiempo que te resignaste a recibir órdenes de tu hija, primero que te prohibiera manejar, que ya no veías bien, que no controlabas el timón y te subías a las veredas, que era peligroso...ahora te ordena la vida hasta en los detalles más pequeños y tú te dejas, porque no sabes qué harías sin ella...especialmente después del día que te perdiste. Esperando y esperando, sí, sí, te vamos a llevar a ver al tío Carlos por Navidad, sí, pasamos por ti más tarde, y tú esperando y esperando y nada, coño, por qué mierda tenías que depender de que alguien te llevara a ver a tu hermano el día de Navidad, así que saliste a la calle decidido a ir andando...pero de pronto todas las calles se veían iguales y caminaste y caminaste y caminaste hasta que el sol de diciembre parecía perforarte la cabeza y las calles se hicieron más grandes, menos familiares, y el sol y el ruido de los autos, los microbuses echando gases... ¡Don Luis! te gritó la muchacha y te llevó hasta la vereda, ¡Don Luis, qué está haciendo usted por acá! Y luego tu hija llorando y retándote como a un niño, que nunca, nunca más volvieras a salir solo, mientras te curaba las llagas que el sol te había dejado en la piel. ¿Y Angela?Leer el periódico, regar las plantas, sentarte al atardecer en el jardín de la mano de Angela. Y torta con helado en los cumpleaños. No quedaba nada más. Incluso tu libro te lo habían arrebatado, sí, sí, es que el ministerio quiere publicarlo este año, te habían dicho. Tú sabías que lo que querían era que dejaras de enmarañarlo más. Lo habías estado corrigiendo tanto tiempo...y no sabes en qué punto las frases empezaron a sonar abstrusas y por más que te empeñabas no podías enderezarlas, darles coherencia, así que te lo quitaron e hicieron ese simulacro de edición. Pero qué chucha les importaba, a esas alturas. Además, ya tu nieta de nueve años te lo había dicho. ¿Quién iba a leer ese libro? Un libro de salud pública en el Perú. ¿Quién? Claro, lo que ella quería era que dejaras de trabajar en el libro por un rato para jugar con ella a los avioncitos de papel, pero tenía razón...qué tanto esforzarse si nadie iba a leer ese libro...Pero era tuyo, no tenían derecho a sacártelo así de las manos... Cuando ya Angela no quería hablarte, tú tenías tu libro y tu escritorio y un horario de trabajo y...¿Pero quién está contando esta historia?Si creyeras en Dios, tal vez, podrías pensar que es Dios el narrador de esta historia. Pero no crees. Una lástima que tu hija no te dejara exponerle tus argumentos en contra de la existencia de Dios a la pequeña. Estabas seguro de que te hubiera entendido...pero incluso si creyeras, si creyeras en Dios, tendría que ser un dios muy perverso para inventar semejante pesadilla, mal sueño en el que ni siquiera te es dado articular una frase, contar tu propia historia, y Angela no está. Y no entiendes quién carajo está contando esta puta historia.La mayor de tus nietas se sienta a tu lado y te acaricia con tristeza la mejilla y no dice como otras veces, ay papacito, pinchas, así no dan ganas de besarte, vamos que te voy a afeitar, ni te agarra y te lleva al baño y te envuelve con toallas calientes y espumas y te deja el rostro lisito y luego te agarra y te da besos a un lado y al otro para decirte, ves, así sí, no, ahora sólo te hace un cariño tan triste...y está vestida de negro, una chica tan joven, pero las modas de las chicas tampoco las entiendes, así que...Y, sin embargo, no sólo ella está vestida de negro. Llega gente y te saluda llorando, te abrazan, murmuran unas palabras y se apartan y todos, todos están vestidos de negro. Entonces reparas en el cajón, un cajón negro en medio de la sala. Te paras tambaleando, te acercas, un enorme temor te paraliza, un paso, otro, otro y te asomas y es tu propio rostro, el rostro tuyo, la íntima cara que te evoca ante ti mismo, aunque la muerte desdibuje ciertos rasgos, es tu rostro el que te enfrenta en el ataúd. Temblando, con los ojos llenos de lágrimas, te preguntas, te preguntarías si pudieras, quién es el conchasumadre que está escribiendo esta reputa historia. Tu hija se te acerca, te abraza, pero tú la apartas y la miras a los ojos y la pregunta sale impecable de tus labios: -¿Me he muerto? Ella te mira desconcertada, triste. -No, papacito, es mamá. Miras y la ves. El rostro de Angela desfigurado por la muerte toma forma entre tus lágrimas. La ves y lloras y entiendes que Dios existe porque sólo un dios perverso e implacable podría estar escribiendo una historia como ésta.




...jAcKiE...

...19 de enero...


Habia llegado la noche y me encontro pensando en él invadiendo mis pensamientos ya sumergidos en lagrimas.
El angel de la oscuridad me llamaba desde su humilde morada tentandome con un corazon en calma.
Yo solo queria descansar de las penas de amor.
La desesperación me acorralo contra la pared y acarició mi rostro haciendome erizar la piel.
No quise escaparme y cedí a su placer.
Tomé aquella rosa ya marchita que una vez me obsequiaste y cuidadosamente saque una de sus espinas,la apoye sobre mi piel y deje respirar mi alma!
La rosa cayo suavemente al suelo y la espina quedo entre mis dedos como testigo de mi alivio.
Mi alma volvia a respirar,dejando escapar un suspiro a travez de la sangre q poseia mi mortal cuerpo,al cual solo le quedo la sensación de ese frio ardor de aquella espina.
Habiendo complacido mi desesperación cerré mis ojos y deje caer mi cuerpo en reposo; y mientras me adormecía en la cama solo pensaba:"Cuanto duele amar y no ser amada"

...jAcKiE...